“MADRE NO HAY MÁS QUE UNA Y COMO LA MÍA NINGUNA”

“Madre, la palabra más bella pronunciada por el ser humano”. Khalil Gibran

Si el día 8 de marzo me atreví a dedicar una entrada de este blog a la MUJER, no me podría perdonar no dedicar, llegado el primer domingo de mayo, una entrada a la MADRE. Parece que no existe un consenso común en cuanto al día de celebración, que es diferente en según qué país, aunque lo que sí existe es la idea de que sea el día que sea, hay que dedicar un día del año oficialmente a la madre.

Si ya es difícil ser mujer, imagínate ser madre; a todos los roles, a todas las exigencias, a todas las expectativas creadas en torno a ser mujer le sumas las correspondientes a ser madre. Es como tener la sensación de querer abarcarlo todo y no llegar a nada.

Pero antes de seguir, me parece que lo más justo es agradecer a quien me dió la vida, y poder felicitarme porque todavía puedo disfrutar de ella y seguir recibiendo su sonrisa, porque “madre no hay más que una y como la mía ninguna”.

Para mí es muy tranquilizador y me da mucha paz interior considerar que el AMOR es un estado natural, mental y emocional de las personas, así que por un lado, considero que es de admirar la abnegación y la entrega de las madres y por otro lado, me da una enorme envidia – pero envidia de la sana, ya que el estado natural de las madres se soporta en el amor.

Aunque claro, no es tan fácil, este año el calendario ha querido que coincidan el día de la madre y el día del trabajo, como haciendo una asociación que se hace complicada. Parece que el calendario quiere destacar ese dilema cada vez más difícil al que han de enfrentarse las mujeres abocadas a escoger entre dar satisfacción a su anhelo de engendrar vida, tan legítimo como inherente a su naturaleza femenina, y mantener intactas sus opciones en el mercado laboral exigente. Es curioso que se ha pasado de entender que para la mujer los hijos eran una imposición, una obligación, a la consideración de casi un lujo, aplazando en el tiempo su “encargo” hasta que se entiende que existe cierta seguridad laboral, cosa que cada vez es menos cierta.

¿No será que esta sociedad está equivocando el planteamiento y en lugar de apostar firmemente por la maternidad, y por tanto por la evolución y el desarrollo, lo hace por los intereses económicos y cortoplacistas del progreso profesional de la mujer?.  Entiendo que es mucho más equilibrado que se protejan ambos derechos y se pongan a servirse mutuamente, me parece mucho más esperanzador tener una sociedad de madres y de profesionales a la vez, para las que tenemos todos la obligación de favorecer y cuidar, entendiendo que para la sociedad desarrollada que queremos, tenemos que valorar el tesoro demográfico, el tesoro económico y el tesoro humano que suponen los hijos. Parece fácil y en otros países de nuestro entorno geográfico se está haciendo, compatibilizando y favoreciendo la maternidad sin menoscabo del desarrollo profesional de la mujer. Ya que en esos países está funcionando, se trata tan solo de copiar esos modelos y seguro que aquí nos funcionará igualmente.

Pero bueno, hoy quiero hablar de la MADRE, de su amor incondicional y de cómo participan en el proceso de la vida, con total humildad y sigilo y de forma comprometida, sin pedir nada a cambio, bueno a veces, quizás algo de correspondencia.

Hoy quiero expresar ese agradecimiento y la suerte de estar rodeado de madres y por tanto, sentir de ellas, aprender de ellas, ese estado natural que cuanto más se da más se tiene que es el AMOR.

Si queremos garantizar resultados excelentes, lo más inmediato es modelar cómo lo hacen las personas excelentes. Yo propongo hacer lo que hacen fisiológicamente las madres; para aumentar la capacidad de sentir amor  generan la hormona del amor, la oxitocina, que es la responsable del vínculo afectivo y poderoso que siente una madre por su hijo. Amar produce amor. La oxitocina es la expresión bioquímica de la experiencia del amor, de la unión y la confianza; está ligada al bienestar, el sistema endocrino genera esta sustancia en las interacciones de afecto positivo. Está presente en todos los actos de amor; cuando tenemos un orgasmo, cuando compartimos comida, cuando abrazamos, cuando mantenemos contacto, cuando nos sentimos tranquilos, cuando nos miramos profundamente a los ojos, cuando sentimos que formamos parte de algo. La buena noticia es que todo eso lo podemos reproducir y adaptarlo a nuestros esquemas mentales y emocionales.

Y lo mejor y otro motivo de agradecimiento a nuestras madres es que, de entre las múltiples capacidades heredadas de las madres hay una que destaca sobre las demás y es que nos han enseñado a querer. El amor materno es el modelo que desarrollamos a lo largo de la vida en las relaciones que establecemos, es nuestro principal estilo afectivo.

Así que de nuevo muchas gracias MADRE por haberme enseñado a AMAR.

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