POR LA DEMOCRACIA Y LAS LEYES EN ESPAÑA

Yo me declaro español y me siento orgulloso de decirlo, te invito a que el día 30 de septiembre justo antes del pretendido referéndum por la independencia en Cataluña, nos unamos en las plazas de los pueblos y de las ciudades a las 18:00 horas con nuestra bandera en favor de las leyes y la democracia en España, no sigamos siendo una mayoría silenciosa, dejemos de ser espectadores y seamos protagonistas de nuestro presente y nuestro futuro.  ¿Tú qué vas a hacer?

Si estás de acuerdo difunde, comparte este vídeo y con él apoyemos la DEMOCRACIA en ESPAÑA.

Gracias!!!

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EMPRESA Y COMUNICACIÓN

Como siempre y antes de comenzar quiero agradecerte que me sigas dedicando un rato de tu tiempo, ojalá pueda compensarte como tú te mereces el esfuerzo que realizas por estar ahí. El otro día te hablaba de la relación entre actitud y EMPRESA, de como se hace fundamental gestionar el ánimo y comportamiento con el que te enfrentas a las situaciones cotidianas que en tu empresa se generan. Es esa actitud, propia particular tuya, la que caracteriza tu capacidad de saber estar, que como te decía, en la ecuación de valor de tu empresa, no suma como lo hacen los conocimientos y habilidades que tienes, sino que multiplica.

Son, por tanto, las actitudes de las personas las que establecen la ventaja competitiva estratégica de las empresas, partiendo de la base de que los productos y servicios que ofreces, en este mundo globalizado, pueden ser ofrecidos con características muy similares por tu competencia, por lo que probablemente el valor diferencial y exclusivo con tus competidores es tu actitud y la de tu equipo.

Cuando gestionas actitudes estás gestionando variables emocionales, aquellas que marcan la diferencia, te estás dirigiendo hacia las emociones de tus clientes, por lo que lo ideal es generarles, desde tu actitud positiva y motivadora, estados emocionales que les provoquen el beneficio que buscan y, de esa forma, tú te acercarás a los resultados que te has propuesto.

Y ocurre que el proceso por el cual provocas intercambio de sentimientos, emociones, opiniones o información es la COMUNICACIÓN. Es evidente, para que la comunicación sea transmitida de forma eficaz y eficiente necesita ser clara y concisa, ser transmitida de forma objetiva e imparcial.

Se entiende que la comunicación se establece a través del habla, de la escritura, pero también de toda una serie de “señales” que tienen una enorme influencia. Por ello, para que la comunicación sea efectiva necesita un equilibrio entre comunicación lógica, racional, la que sale y se dirige a la cabeza y comunicación afectiva, la que sale y se dirige al corazón, porque como dice uno de mis maestros, Fran Mezcua, “con la razón vences pero con el corazón convences”. Desde ese equilibrio que te propongo, haces importante a los demás y los atraes, les aportas valor y generas sobre ellos influencia. El brillo de tu comunicación no se debe a lo que aportas racionalmente sino que con lo que aportas afectivamente, le das permiso a los demás para que brillen.

La comunicación interna y externa en la empresa es fundamental, ya que mejora la relación interpersonal y organizacional, pero esos procesos son complejos, ya que lo “verdadero” no es lo que dice el emisor, sino lo que entiende el receptor, midiéndose el resultado, no por las intenciones del emisor, sino por el efecto que se produce en el receptor. Por ello la efectividad de la comunicación es tanto de emisor como de receptor; pero es el emisor el que mayor porcentaje de responsabilidad tiene, ya que como lo que se entiende es selectivo y depende de la “realidad” de cada persona, es el emisor el que tiene que realizar el esfuerzo de ofrecer un mensaje que coincida con los valores del receptor y para eso tiene que provocar una comunicación empática, igualándose al otro y ofreciendo un lenguaje envolvente y abierto. Es muy importante que tengas en cuenta que tu comunicación implica además una actitud positiva, flexible y apasionada y llena de escucha activa, porque primero hay que comprender para luego ser comprendido, por lo que es conveniente que seas asertivo y empático, que formules preguntas, que ofrezcas feedback, que resumas y parafrasees y que reflejes las emociones del receptor.

La comunicación, tu comunicación tiene que estar basada en crear valor, ofrecer beneficios en la experiencia de tus clientes y así generar influencia en ellos.

No olvides una cuestión que toda empresa se comunica. No sólo mediante la comunicación personal de quienes trabajan en ella, sino a través de sus productos, sus catálogos, sus instalaciones. Cualquier empresa está permanentemente transmitiendo mensajes voluntarios o involuntarios, en base a los cuales será construida su imagen, su marca que es otro de los valores emocionales con lo que puedes diferenciarte. Porque la imagen de empresa, el prestigio, el posicionamiento de una marca o de una organización son realidades que no están en ella misma, están en la mente de los demás: de los clientes, los distribuidores, la competencia, los proveedores, los propios trabajadores,… todos, de una manera u otra, reciben comunicaciones de la empresa y construyen una imagen positiva o negativa de la misma.

Por ello, en esta sociedad de la comunicación, es absolutamente necesario que la empresa cuide sus mensajes y sea consciente de que ha de tener una estrategia de comunicación que se aplique con rigor y coherencia. La comunicación es, además, un vehículo para la innovación y para la diferenciación, y la materia básica con la que se construyen las marcas.

En definitiva son las actitudes positivas las que mejores resultados provocan, y es la comunicación una de las consecuencias de esas actitudes adecuadas, de forma que al gestionar tu actitud, estás gestionando tu comunicación que sin duda debe enfocarse no en vencer sino en convencer, no en someter sino en liderar y serás percibido no como real sino como auténtico, ganando confianza e influencia en los demás.

ACTITUD Y EMPRESA

Antes de comenzar quiero agradecerte que me dediques un ratito de tu tiempo, que es sin duda una de las cosas más valiosas que me puedes dar. Para mí es un placer que estés ahí y mi máxima aspiración es poder compensarte como tú te mereces. El último día, hablábamos de como la ACTITUD es fundamental en la adquisición de una competencia, parece claro que somos competentes en algo, cuando además de tener los conocimientos necesarios – “saber”, los interiorizamos y con la experiencia adquirimos habilidades – “saber hacer”, pero necesitamos algo más que es el “saber estar”, el ánimo y el comportamiento con el que te enfrentas a las situaciones que se te presentan, es decir tu Actitud.

Te hablaba de que tu Actitud es una variable que determina la consecución de tus resultados y que depende exclusivamente de ti, de forma que incide en tu autoestima, en tu forma de percibirte, en cómo te ves y cómo proyectas tu autoimagen en los demás; es gratis, no cuesta dinero, ni siquiera esfuerzo excesivo, pero tu actitud tiene la capacidad de determinar influencia en ti y en los demás; es inimitable, tu actitud es tu actitud y aunque quiera imitar tus  comportamientos, tu actitud es diferenciadora y exclusiva de ti.

Si esta situación la llevamos al mundo de la EMPRESA, en este entorno actual en que hay de todo, en cualquier momento y en cualquier sitio, son los factores emocionales, son las actitudes de las personas las que marcan la diferencia, convirtiéndose en ventajas competitivas estratégicas de mayor importancia que el precio de los productos o servicios que se ofrecen.

Y eso se pone mucho más de manifiesto si tu empresa (estés en el cargo que estés) es principalmente de servicios; la diferencia fundamental con tus competidores es tu actitud y la de tu equipo. Si eres empresario, autónomo o gestor de un equipo, tienes necesariamente que gestionar actitudes y si eres miembro de un equipo tienes que hacer que tu actitud sea excelente y así marcarás diferencia con esos competidores y además estarás más cerca de conseguir los resultados que tu equipo se haya marcado.

Para conseguir el éxito en la empresa y obtener confianza e influencia en tu cliente, acercarte a su satisfacción y posterior fidelización tienes que manejar variables racionales y emocionales. Las racionales están relacionadas con tu producto o servicio, con los procesos, con las garantías y con el precio. Si tu producto o servicio es único y lo necesita tu cliente, el negocio es tuyo, pero eso no suele ocurrir, lo normal es que tengamos un producto bueno que entra en competencia con el resto de empresas de tu sector. Si además aplicas procesos novedosos que inciden en la comodidad del cliente o en la funcionalidad del producto, mejor. Pero los procesos se pueden al final copiar con lo que la exclusividad se limita. Lo mismo ocurre con las garantías, si ofreces una garantía muy fiable, ganas cuota de mercado, pero al final es posible que también  se pueda imitar. En cuanto al precio, qué decirte, si basas toda tu diferencia competitiva en el precio es probable que acabes fracasando porque siempre habrá alguien que pueda hacerlo por un precio más bajo, a costa de modificar alguna variable anterior, además por precio no conseguirás ni confianza ni fidelización. En fin dentro de estas variables racionales quizás lo más conveniente, lo recomendable, sea diferenciarte con alguna de ellas o todas, sin rebajar el precio.

Pero además existen otras variables de carácter emocional, que sin duda establecen la diferencia y son la Actitud y la Marca, porque son la que realmente generan confianza en el cliente y desde estas variables puedes alcanzar credibilidad e influencia y acercarte a cubrir necesidades superiores como la autoafirmación, la pertenencia, el reconocimiento o la contribución.

Por tanto, aquellas variables racionales es muy probable que acaben consiguiéndolas las empresas de la competencia, luego la diferencia va a estar en estas variables emocionales, ya que la satisfacción y la confianza se obtienen mediante procesos emocionales. Por eso acaba ocurriendo que en la ecuación del Valor de tu producto o servicio, son importantes tus conocimientos y tus habilidades, pero no suficientes, por tanto suman; lo que parece claro es que la Actitud es un factor diferencial, porque querer es más importante que saber, por tanto en esa ecuación la Actitud multiplica.

Por ello, hay que realizar una gestión de las actitudes y eso se consigue trabajando las emociones, generando estados emocionales positivos, provocando motivación y optimismo.

Permíteme que te ofrezca algunas opciones que puedes valorar para que construyas actitudes que te acerquen tu éxito empresarial:

  • Sé positivo: se trata de un estado mental que tienes que elegir, y puestos a elegir mejor positivo que negativo, es decir valora y abraza las cosas buenas que te rodean desde el optimismo.
  • Sonríe: así construyes relaciones, provocas confianza y motivación y eso revierte inmediatamente en ti, mejorando tu autoestima.
  • Trabaja las opciones: genera oportunidades desde la flexibilidad, entiende las dificultades como posibilidades de crecimiento y aprendizaje.
  • Actúa con pasión: que sea el amor tu estado natural y verás cómo eso se traduce en inspiración e influencia; es cien por cien efectivo.

En definitiva son las actitudes positivas las que mejores resultados provocan ya que te permiten un crecimiento personal inmediato y sin duda te van a llevar al desarrollo y al éxito empresarial.

MIEDO Y ACTITUD

Antes de nada te agradezco mucho que sigas dedicándome parte de tu tiempo, es un placer para mí que estés ahí y espero compensarte como te mereces. El último día, recuerda, que te hablaba de gestionar la Autoexigencia, conviviendo con esa relación conmigo, con el cómo me percibo, cómo me hablo, cómo me trato y ocurre a veces que si no reconozco mi verdadero potencial, si no reconozco mi fuerza interior corro el riesgo de que surja esa emoción básica que es el MIEDO, ya sabes, cuando recibes estímulos a los que le aplicas significados de pérdida de control, surge el miedo. Evidentemente para gestionarlo, hay que sentirlo, hay que aprovechar su experiencia como consejero pero que no te domine, que no evite apreciar tu verdadero poder, que no amenace tu autoestima.

Te proponía un juego para adivinar ese significado que provoca miedo y haciéndote consciente de él, resignificarlo y modificar las emociones para llegar acciones y resultados diferentes. En cualquier caso, lo que es evidente es que la mejor forma de afrontar el miedo, el que no te favorece, es con la adecuada ACTITUD.  La actitud determina el ánimo y el comportamiento con el que te enfrentas a las situaciones que se te presentan y es uno de los pilares del modelo de competencias que se impone hoy día en cualquier relación personal, social, económica, política, etcétera. Para ser competente en algo, primero tienes que adquirir una serie de conocimientos, un “saber”; cuando ese saber se interioriza, provoca una serie de habilidades que te llevan a conseguir un “saber hacer”; esa aptitud alcanzada no es suficiente para ser competente, te hace capaz, pero necesita un escalón más para llegar a obtener un “saber estar”, y ese salto es la Actitud, tu manera de estar, la que condiciona, desde tus capacidades, tu comportamiento y por tanto tus acciones.

La Actitud es una variable que determina la consecución de tus resultados y, sabes lo mejor, que depende exclusivamente de ti, es claramente estratégica y marca la diferencia por tres razones:

  1. Incide en tu autoestima, en tu forma de percibirte, en cómo te ves y cómo proyectas tu autoimagen en los demás; por tanto provoca autoconfianza y, como no, confianza en los demás.
  2. Es gratis, no cuesta dinero, ni siquiera esfuerzo excesivo, pero tu actitud tiene la capacidad de determinar influencia en ti y en los demás.
  3. Es inimitable, tu actitud es tu actitud y aunque pueda acercarme a tus comportamientos, tu actitud es diferenciadora y exclusiva de ti.

La Actitud condiciona de forma muy clara nuestras emociones como respuestas bioquímicas inmediatas al significado que aplicamos a los estímulos que recibimos, pero claro si queremos sostener una emoción y convertirla en un estado emocional (que es duradero y se mantiene en el tiempo) lo que tenemos que analizar es qué Actitud nos conduce a ese significado.

Una forma fácil de configurar tu Actitud es analizar la manifestación o el ánimo con que te enfrentas a una determinada situación y eso depende de dónde pongas el foco, si lo haces en los beneficios y soluciones que obtienes y ofreces alineados con tus objetivos, o lo haces en los obstáculos y dificultades que te encuentras en el camino. Pero también depende de la fisiología corporal que estés empleando que sin duda va a condicionar tu forma de enfrentarte a los estímulos externos o internos que recibes. Y como no, es fundamental en la configuración de tu Actitud, el lenguaje que utilices, porque a su vez está condicionando ese significado y por tanto te está llevando a una emoción diferente desde esa actitud determinada.

Por tanto, en la relación contigo, en las relaciones personales, en las relaciones sociales, en las relaciones laborales, el valor que tienes, el valor que ofreces, depende de lo que sabes, depende de tus habilidades, es evidente que tus conocimientos y tus aptitudes suman, son importantes pero no suficientes, en cambio tu Actitud multiplica, es la que te permite afrontar los comportamientos ante las situaciones que se plantean y claramente condiciona las acciones a desarrollar para alcanzar los resultados que te plantees.

Y hoy lo que te propongo es que analices esos resultados que estás obteniendo, si son los que te conducen hacia tu ser declarado, magnífico, si no, comienza por modificar tu actitud, y ¿cómo?, tan solo te digo, STOP:

  • S – Sonríe, para, respira
  • T – Toma consciencia
  • O – Observa, calibra y busca opciones
  • P – Procede haciendo lo que te acerca a tu verdadera esencia

AUTOEXIGENCIA Y MIEDO

Vuelve a ser un placer que te sitúes ahí junto a mí; te agradezco mucho que sigas dedicándome parte de tu tiempo y espero compensarte como te mereces. Recuerda que el último día hablábamos de que cualquiera que fuera nuestra situación laboral, nos vemos obligados a vender los productos, servicios o resultados que ofrecemos, es decir a calmar la necesidades de nuestros clientes (incluso cuando el cliente es nuestro propio jefe), es decir a generar estados emocionales de satisfacción y resolución de un dolor, pero eso nos genera a nosotros un coste emocional que debemos gestionar desde nuestra Autoexigencia, evitando interrumpir nuestro fluir auténtico.

Teniendo en cuenta que la autoexigencia surge a partir de la relación con nosotros mismos, de cómo me percibo, cómo me hablo, cómo me trato, si no reconocemos nuestras capacidades difícilmente reconoceremos los logros conseguidos y por tanto la autoexigencia no se verá satisfecha, generando estrés y angustia. Pero ocurre además que a veces no queremos reconocer nuestra fuerza, nuestro potencial por MIEDO, miedo al fracaso, miedo al fallo, miedo al cambio o incluso miedo al éxito.

El miedo es reconocido como una de las emociones básicas, de las que vienen con nosotros de serie, por tanto hay que valorarlo en su justa medida, agradecerle que te haya traido hasta hoy. Y para apreciar tu verdadero  poder, convivir con él, aprovechar su experiencia como consejero pero que no te domine. El miedo, bien entendido, es necesario porque posibilita evitar algo doloroso o peor aún, ya que es un mecanismo de defensa que está ‘tallado’ en el ADN de los seres humanos, permitiendo responder con mayor rapidez y eficacia ante las adversidades.

El miedo surge cuando recibes estímulos que te provocan pérdida de control, incertidumbre, cuando el cerebro no encuentra referencias ciertas, disparando acciones casi inmediatas contra esa amenaza. Si la amenaza es real, va en contra nuestra vida, hay que dejarlo actuar, nos va a ayudar a alejarnos de ese suceso para el que no estamos preparados. Pero si la amenaza es contra nuestra autoestima, hay que analizar nuestro sistema de creencias y de comportamientos, porque esa historia que nos provoca miedo, ese significado, si no te lleva a resultados adecuados se puede resignificar para superarlo y generar nuevas emociones que te lleven a acciones diferentes con las que conseguir resultados distintos.

Cuando comienzas a sentir esa pérdida de control, y te haces consciente de ello superando el bloqueo que te produce,  es que algo estás moviendo en tu interior; si insistes en ello, queriéndote, con coraje, osadía, creatividad, un punto de locura, esfuerzo, perseverancia y las estrategias adecuadas, es que estás entendiendo que fuiste creado para hacer algo grande, desde tu ser declarado, por tanto acabarás proyectándote desde tu interior, desde tu misión hacia el exterior, hacia los demás.

Te propongo un juego si sientes ese miedo que te bloquea, adivina qué significado es el que provoca tu miedo y modifícalo. Coge bolígrafo, papel y contesta brevemente a estas preguntas:

¿Cuál es el salto que quiero dar? Quiero conseguir…
¿Cómo cambiaría mi vida si lo consiguiera? Mi vida sería…
¿Qué me lo impide? Mi miedo a…
¿Qué no quiero perder? No quiero perder…

¿Qué quiero perder? Quiero perder…

 

¿Qué significado esconde tu miedo? Ahora el siguiente paso es hacer esa lista con las acciones a realizar para hacer que esa emoción que te paraliza vaya disminuyendo y se modifique por otra que en lugar de limitarte, te potencie y te acerque a tus resultados deseados.

Percíbete con tu valor verdadero, ámate para poder amar, vive, pero desde el amor y sin miedo, eso seguro que hará cambiar tu mundo y cambiará el mundo que te rodea; es tu responsabilidad, quiérete, busca dentro de ti, ahí está lo que necesitas y valora tus logros, “a veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara tu gota” (Madre Teresa de Calcuta).

VENTAS Y AUTOEXIGENCIA

Te agradezco mucho que me dediques parte de tu tiempo y lo que espero es que el contenido que aquí te ofrezco te compense convenientemente. El último día hablábamos de la asociación de Marca Personal y Ventas; te decía que   todos vamos dejando una huella en la relación con los demás y que está en nosotros la posibilidad de gestionarla para ganar influencia en nuestras relaciones y así acercarnos a los resultados que nos proponemos.

Tu Marca Personal indudablemente ayuda y complementa a tu Marca Profesional, que es la huella que dejan los productos o servicios que ofreces. Lo que está claro es que a tu talento, es decir a esa capacidad que tienes para desarrollar habilidades y aptitudes, tienes que unirle ese concepto que te introducía de la VENTA, como suelo decir, hay que abrazar al mundo de las ventas, hay que salir a la calle y tolerar la frustración al NO.

Por tanto además de tu indudable talento, tu éxito está condicionado al  desarrollo de toda una serie de actitudes que conducen a una venta eficiente. Pero de la misma manera que la venta se dirige a calmar procesos emocionales de tu cliente, tú como vendedor estás empleando herramientas emocionales que si no gestionas adecuadamente te van a generar un desgaste, que te conducirán a provocarte estrés e insatisfacción. Me estoy refiriendo a tu AUTOEXIGENCIA, que a veces, puede interrumpir tu fluir auténtico y desencadenarte angustia.

La autoexigencia surge a partir de la relación con nosotros mismos, y se puede llegar a convertir en perniciosa dependiendo de cómo me percibo, cómo me hablo, cómo me trato… Desde mi punto de vista la autoexigencia gestionada con naturalidad es un valor que te acerca hacia cotas mayores, hacia la excelencia en tus capacidades, pero claro la autoexigencia que te conduzca a exigirte una perfección inexistente, y en todo caso seguro que innecesaria, te lleva a angustia y casi vacío existencial.

Es evidente que todo esto se soporta en las creencias, valores, cultura adquirida, que condiciona nuestra forma de percibir el mundo, y claro, nos hacemos más “coherentes” si no los cuestionamos; eso está bien hasta que analizamos si los resultados que obtenemos son lo que nos satisfacen o no. Suele ocurrir además que mi forma de ser ante los demás es mucho más permisiva y flexible que conmigo mismo, como que no nos damos el permiso de explorar nuevos caminos que sí otorgamos a los demás.

En este punto marco distancia y te digo que si vives continuamente en tus “debes” adquiridos o impuestos desde el exterior, es posible que acabes no distinguiendo cuáles son tus deseos auténticos. Te recomiendo que cuestiones tus “estándares introyectados” antes de que toda la relación contigo mismo se realice desde ellos y en lugar de hacerte crecer, tu autoexigencia se convierta en generadora de rabia y angustia.

Y me dirás, muy bien, ¿pero esto cómo se consigue?. Pues vamos a reformular ciertos introyectos:

  • Ser perfecto: permítete no ser siempre el mejor, incluso permítete equivocarte, con esa actitud estás aportando mucho a los demás.
  • Ser el más fuerte: date permiso para no aguantar más que nadie, expresa tus emociones y pide ayuda cuando la necesites.
  • Ser eficiente: permítete derechos y no sólo obligaciones.
  • Ser fantástico: te pregunto, ¿y tus necesidades más auténticas? Además de cubrir continuamente las de los demás, date permiso para satisfacer las tuyas. En este punto siendo egoísta, estás sin duda mejorando la relación con los demás y aportando mucho más.

Para que tu autoexigencia te conduzca hacia tus éxitos te recomiendo lo siguiente:

  • No justifiques la consecución de tus objetivos por cuestiones externas, algún mérito habrás tenido tú.
  • No minimices tus logros comparándolos con otras informaciones para quitarles importancia.
  • No devalúes tu éxito tomando como referencia que se puedan presentar algunos fallos.
  • No te paralices debido a tu exagerada autodemanda.
  • No dejes de reconocer tus logros, no los anules.

La relación que te propongo con tu autoexigencia consiste en reencuadrar el “nunca es suficiente” con el “todo es válido”. Valora tu esfuerzo, tu dedicación, tu entrega y tu amor, porque desde el exterior te aseguro que todos los advertimos.

Además, relájate, deja de empujar el río, ya es tiempo de dejar fluir la corriente, descubre la autenticidad de ese camino que has emprendido y saborea la vida de forma más plácida y serena. Resignifica y date permiso para vivir en otras emociones que te provoquen resultados más placenteros.

Pasa del vacío estéril al vacío fértil, acéptate tal como eres y encontrarás la calma necesaria para vivir aquí y ahora; el camino lo habrás acortado y será tu esfuerzo, tu trabajo y tu perseverancia los valores que forjen tus resultados. Cuando reconozcas tus necesidades auténticas te percatarás del sentido de tu existencia y del valor que tiene las decisiones tomadas y las decisiones que conducen a satisfacer esas necesidades.

En definitiva, usa tu autoexigencia para relacionarte mejor contigo mismo, alineando tus necesidades y tus objetivos. Reformula ciertos procesos emocionales para hacerte más sensible, consciente y responsable de ti mismo. Vas a conseguir más autocompasión, más tolerancia y más amor contigo y sin duda eso va a mejorar tu influencia hacia los demás, en el plano personal y profesional, que  te llevará a los resultados esperados.

MARCA PERSONAL Y VENTAS

Te agradezco mucho que me sigas dedicando tu tiempo, espero  compensarte adecuadamente con el contenido que te ofrezco. El último día asociaba el concepto de Autoestima a la de Marca Personal. Te decía que ese conjunto de creencias, de percepciones, de pensamientos acerca de tí mismo, configuran tu Autoestima, que tiene que ser coherente con tu Marca Personal, estando alineada con tus objetivos, a partir de lo que eres, de tu declaración de lo que quieres ser, tu Misión, y de cómo quieres ser visto, tu Visión.

Insisto en lo que ya te dije, todos tenemos una marca personal, todos vamos dejando una huella en la relación con los demás y eso es ineludible, pero si queremos ganar influencia en nuestras relaciones, tenemos que hacer una gestión adecuada de esa Marca, para garantizar que con ella conseguimos los resultados que nos proponemos.

Tu Marca Personal indudablemente puede ayudar y complementar mucho a tu Marca Profesional, la huella que dejan los productos o servicios que ofreces. Porque lo que está claro que en la situación actual y al margen de la relación laboral que tengamos en nuestra empresa, nos tenemos que comportar como profesionales que ofrecen productos o servicios y nuestros clientes finales o a nuestra empresa, por lo que estamos continuamente ofreciendo emprendimiento. Es decir, iniciativas continuas para superar situaciones estancadas.

La palabra emprendimiento proviene del francés entrepreneur (pionero), y se refiere a la persona que inicia una nueva empresa o proyecto, término que después se ha aplicado a empresarios que fueron innovadores o agregaban valor a un producto o proceso ya existente y asumían el riesgo de ese proceso. Pero hoy en día el término se ha abierto aun más y el emprendimiento se concibe como la capacidad de una persona para hacer un esfuerzo adicional por alcanzar una meta u objetivo, sea profesional, empresario, empleado por cuenta ajeno o incluso desempleado (recuerda que el desempleado no es más que aquel profesional que actualmente ha perdido a su cliente o clientes).

Por tanto si todos estamos emprendiendo, de una forma u otra, y todos tenemos Marca Personal, de una forma y otra, se trata de alinear la huella que dejamos con el esfuerzo que realizamos para alcanzar nuestros objetivos, es decir coordinar nuestra capacidad de emprendimiento con nuestra marca personal.

Pero en la situación actual, hay una variable más y es la VENTA; si bien hasta ahora la ecuación había sido:

TALENTO    +    VENTA   =    ÉXITO

Las relaciones económicas han variado, las relaciones laborales están continuamente variando y la ecuación también ha cambiado de forma que ahora es la siguiente:

 

TALENTO    X    VENTA   =    ÉXITO

En definitiva, en la actualidad ha tomado un protagonismo fundamental la VENTA, de forma que para conseguir éxito no sólo se pone sobre la mesa el talento, como esa capacidad para desarrollar habilidades y aptitudes, sino que además  hay que abrazar al mundo de las ventas, hay que salir a la calle y tolerar la frustración al NO. Por lo que hay que desarrollar toda una serie de actitudes, que mejoran nuestra capacidad de emprendimiento, que generan nuestra Marca personal, cuya adecuada gestión provoca mayor eficacia en la consecución de nuestros objetivos y además que nos acercan a la necesidad de una venta eficiente.

De la misma forma que tu Marca Personal se dirige a las emociones de tu audiencia, la venta de tus productos o servicios debe ir dirigida igualmente a provocar beneficios a tus clientes. La venta es concebida como una transferencia de emociones, por lo que no se trata de vender sino de ser comprado por tu cliente y para ello tienes que enamorarlo. Está demostrado científicamente que la venta se realiza desde la emoción y se justifica posteriormente con la razón. En el proceso de venta nos dirigimos al sistema límbico, donde se gestionan las emociones, e incluso al cerebro reptiliano, al cerebro más primitivo, donde se dan respuestas inmediatas para huir del dolor y asociarse al placer.

En estas condiciones hay 4 fases genéricas en la venta y son las siguientes:

  1. Reconocer la necesidad: conocer cuál es la carencia, el dolor que tenemos que paliar con nuestro producto o servicio.
  2. Intensificar ese dolor: antes de solventar la necesidad, hay que intensificarla reconociendo los beneficios que podemos ofrecer.
  3. Resolver el dolor: una vez intensificado, hay que resolverlo pero inmediatamente…
  4. … asociar esa resolución a placer, a una emoción y generar con nuestro producto o servicio un estado emocional.

En cualquier caso, y como me has leído en otras ocasiones, si los resultados que obtienes no son los que esperas, no te enamores de esos resultados, sino que trabaja en el origen, en generar nuevos pensamientos, y a partir de ellos en nuevos sentimientos y emociones que te van a provocar acciones diferentes y sin duda resultados distintos.

Lo que te deseo es que los nuevos pensamientos te lleven a nuevos resultados, que  se acerquen mucho más a lo que tú esperas.